"DISCIPLINA - LEALTAD - SACRIFICIO"


"PROTEGER Y SERVIR"

miércoles, 26 de enero de 2011

CARTA PÓSTUMA A DRAGÓN

CARTA PÓSTUMA A DRAGÓN


Estimado Jefe Solís:

Apenas hoy, con incredulidad, al llegar a esta Ciudad, pude enterarme de su sensible partida. En otrora de unos cuantos días lo único que sabía era que se encontraba delicado de salud, mas con esa confianza que nace producto de la admiración, del respeto y del aprecio, que no de la realidad, imaginé que como otras veces saltaría las trancas y volvería a enfundarse en su uniforme siempre orgulloso de portarlo, a fumar el tabaco empedernido, tomar café chiapaneco amargo, hablar sonante entre humos de cigarro y chillidos transistores de los aparatos de comunicación, para dar ordenes en las oficinas de Seguridad Pública, por alguna Comisaría o quizad en algún operativo, para seguir con su gallardía y porte de policía, con el acicate airoso y una vida llena de intensidad. Lamentablemente, ¡Ah, Jefe Solís! no fue así.

Su voz, a veces hasta despectiva calló para siempre, pero como ocurre con los verdaderamente grandes, su nombre rondará por todos los confines donde se hable de policías en México, desde la Policía Federal hasta la Municipal, al igual en la península yucateca como en las baja californias, porque nació beligerante por accidente en el Distrito Federal, pero era en esencia, todo hombre de México. Así, no perecerá del todo. Policía irredento, padre de los suyos, hombre del pueblo, macho de tierra adentro, vivirá por siempre, mientras queden espíritus de policías libres que sepan y griten con suficientes argumentos que la Policía Federal de Caminos es en esencia la Policía Federal que hoy tenemos y que es nuestra, por más que se nos haya parcelado y despojado de ella, y de todo, hasta del nombre.

Vivirá por siempre, mientras haya un sólo joven Policía que lleve su uniforme pulcro y con orgullo, pistola enfundada en la cintura y de, su propia vida al pueblo al que se debe, guste de su trabajo, aspire a la grandeza policial, se nutra del conocimiento constante, entre otros placeres y gustos ligados a la tierra y que, en suma, ame a su México.

Me toco laborar con Usted en una etapa de sus tantos cargos, admirando el ímpetu de su trabajo y aprendiendo su legado, de ahí que su partida es, con todo, para mí y otros conmigo, sólo un aviso anticipado del éxodo de todos aquellos cuyas cunas policiales se mecieron casi al mismo tiempo que la suya. No importa mi Jefe, no importa, su intensidad de vida le dio el privilegio de existir como un verdadero “Dragón” a su tiempo, a su época, entre los encargos que van y vienen. Ahora la tierra llama, es su turno.

He escuchado resonar una vez más en mi mente algunas de sus innumerables frases, sobre todo aquella de: "usted es como los soldados rasos, rápido pero mal”, sí mi jefe todos cometemos errores en algún momento, lo importante es superar esos traspiés, pues todo cambia, pero hay cosas que permanecen y ésa es nuestra gente, nuestro pueblo, nuestra cultura, nuestra esencia. En eso no se equivoco, al jubilarse de la Policía Federal, su apuesta fue correcta, no se dejo embelezar por los mercaderes y advenedizos policiales que pululan ahora, sino que siguió en un rumbo nadamas paralelo, ¡ah, hombre necio y testarudo! por la senda más áspera, más seca, sabedor que por ella, también se alcanza la Gloria.

Me viene a la mente la brillante escritora Masona Melina Pirrone con su frase: "Per aspera ad astra", que le va, como anillo al dedo.

Se despide mi Jefe Dragón, casi en silencio, discretamente, en 28 de diciembre día de los inocentes, como para pensar que la idea de su muerte era tan solo una broma pesada, ¿no es cierto?, en fin, no estuve cerca de Usted en su agonía, pero debe saber cómo me hubiera gustado estar allí, a su lado, para decirle quedo y al oído que el turno terminaba –sin novedad-.

Vete en paz, Estrella del Sur. Desde esta trinchera, otro gambusino de la justicia como usted, sí, de nuestro Chiapas, insisto, lo saluda, aun cuando alguien, más pragmático que ambos, me diga, volteando a los errores humanos cometidos, que sus logros no fueron suficientes y que ahora los jefes son mejores, ¿podría creer eso?, ante su presencia quizad ni siquiera lo hubiesen podido ver a los ojos.

Porque únicamente las buenas obras y los legados hacen gloria, y los hombres viven mientras el pueblo los recuerda; tenga la seguridad mi JEFE DRAGON que es y será siempre uno de ellos.

EN MEMORIA DEL COMISARIO JOSÉ LUIS SOLÍS CORTES

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, a 28 de Diciembre de 2010.

Dr. Mario Cordero

1 comentario:

  1. D.E.P. COMISARIO JOSÉ LUIS SOLÍS CORTES
    Un elemento caido, mi pésame de parte de un 30 de la región XX
    Presente Señor!!

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